Kósquires

Pasará… ¿Pasará?

Fernando Rusquellas todo en futuro

 

En algún momento me levantaré de mi asiento junto a la ventanilla y me dirigiré a la cabina de conducción. Me sorprenderá que el lugar del parabrisas estará ocupado por una pizarra con las cotizaciones en la bolsa de Buenos Aires. Atemorizado, prestaré atención a la cara del conductor.

Tras un largo y ensortijado cabello rojo descubriré con sorpresa alegría sus encantadoras facciones femeninas, de piel rugosa y color verde aceitunado.
Me enamoraré instantáneamente.
Le propondré matrimonio.


Aceptará. Me lo demostrará con una deliciosa salva de ladridos de urraca en celo y subyugantes eructos de escarabajo egipcio… Dudará entonces por unos insatantes interminables. Llorará desconsoladamente y sus lágrimas olerán a repollo fermentado. Por fin me confesará que lo nuestro será imposible.
Rogaré.
Inquiriré.
Exigiré una explicación.
Con un hilo de voz responderá que en pocos días más regresará a su lejana galaxia.
Decidiré acompañarla. La decisión será difícil.
Viajaré.
Olvidaré mi expedición a Santa Cruz.
Enviaré la bufanda a los Tíos del sur por correo intergaláctico.
Mi decisión la pondrá feliz. Brotarán chispas de clores por todos sus poros, se incendiarán sus cabellos rojos y en medio de llamas purpúreas tornaránse negros con subyugantes tonalidades irisadas, violadas y amarillas.
Viajaré.
Sí, viajaré junto a ella.
Me presentará a sus progenitores.
Me conducirá hasta aquellos lugares donde pasó su niñez y su primera juventud…
Construiremos nuestro más hermoso y cálido nidito de amor.
En medio del momento más íntimo de nuestra relación me confesará su condición de haploide.
– ¿Haploide? ¿Tú… haploide?
– ¡Sí, haploide! Muy femenina, eso sí, Pero haploide, absolutamente haploide. – Me contestará con culpa.
– Pero… ¿Haploide y pluricelular…?
– Haploide y pluricelular, sí señor… Generaciones alternas… ya sabes... – Confirmará con un doloroso gesto de seguridad que penetrará hasta las fibras más profundas de mi alma sensible.
– No me importa, yo seré diploide, todo lo diploide que quieras, pero aún así estaremos juntos por toda la eternidad… – Responderé sin dudarlo.
Ella se deshará en lágrimas de alegría y agradecimiento.
Comprenderé que habré dado un paso definitivo y sin retorno.
En su galaxia estarán prohibidos los matrimonios mixtos haploide-diploide. Nuestra descendencia será ilegal. Seremos perseguidos por el Consejo de Moralidad Reproductiva.
Presentaré mis disculpas a las autoridades. Mi condición de inmigrante extragaláctico justificará mi desconocimiento de la ley. Aceptarán mis razones y levantarán los cargos en contra mi persona.
Para ella no habrá compasión. La deportarán a uno de los satélites del planeta.
Exhibiré ante las autoridades mi honor de terráqueo.
No la abandonaré a su suerte.
Iré al destierro junto a ella. Me sentiré orgulloso por ello.
El satélite-prisión será inhóspito, estará desierto, no habrá agua, a los sumo una ligera humedad bajo las rocas. Pasaremos sed y hambre. La transpiración se secará sobre nuestra piel y el polvo lunar se adherirá a ella. Nuestra mugre se tornará denigrante aunque abrigada por las noches.
Un carcelero corrupto nos cobrará todo nuestro capital para dejarnos escapar. Tendremos nuevos nombres y documentación falsa. Robaremos un cohete de alquiler. Abandonaremos al conductor en un cráter inmundo.
Escaparemos al fin.
Simularemos un auténtico matrimonio haploide tradicional. Nuestra numerosa descendencia diploide estará compuesta por individuos epífitos y bisexuados, vivirán de por vida adheridos a la espalda materna y se alimentarán de su sangre. Serán extremadamente molestos. Hablarán continuamente y a los gritos entre ellos. Tendrán voces chillonas y disonantes. No nos dejarán dormir.
Producirán infinitos esporos haploides que al germinar nos darán nietos y nietas pluricelulares. Tendrán vida independiente y harán viajes intergalácticos a la Tierra en busca de un amor imposible.
Aprovecharé su viaje, les encargaré la bufanda para los Tíos de Santa Cruz. La Tía los recompensará con mermelada de Rosa Mosqueta. No sabrán cómo utilizarla y embadurnarán los largos y vigorosos filamentos mucosos sobre las superficie de sus cráneos piriformes.
Envejeceremos. Extrañaremos a los nietos ausentes, no así a nuestros hijos que continuarán adheridos a su madre y generarán continuamente esporos masculinos y femeninos que germinarán en contacto con la húmedad de nuestras mucosas.
Por las profundas arrugas de nuestro rostro brotarán ríos de transpiración salada. Los cálidos rayos luminosos de la estrella central evaporarán esa transpiración y la sal se depositará y rodará por nuestras mejillas y generará gruesos acúmulos de cristales cúbicos a nuestros pies.
Sufriré un enorme desgaste físico, mis piernas dejarán de responder. Me sentiré cansado. Presentaré indiscutibles síntomas de agotamiento.
Moriré.
Mi viuda, mis decenas de hijos y mis centenares de nietos y nietas festejarán mi desaparición tal como lo prescriben los antiguos mandamientos.
Celebrarán mis exequias en medio de vituperables orgías rituales.
Sumergirán piadosamente mi cadáver en un brillante caldero fúnebre.
Hervirán mis restos hasta la hora de la cena según la tradición local. Mi carne se tornará tierna y apetitosa. Una bandada de buitres rosados sobrevolará en círculos la ceremonia mortuoria.
La temperatura del aceite se incrementará lentamente.
El calor se hará insoportable.
Despertaré entre sábanas empapadas por la transpiración..
Me esforzaré y apartaré las guesas frazadas.
Tantearé sobre la mesita de luz. Con cierto temor accionaré la perilla y encenderé el velador. Leeré dificultosamente la hora en el despertador. Sonará en apenas diez minutos.
Sobre la silla, aguardará la bufanda para los Tíos de Santa Cruz. En el suelo, junto a la cama, descansará el periódico con las cotizaciones de la bolsa.

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Comments

  1. Es el cuento más raro que leí en mi vida, y el final es una maravilla! Me dio calma, yo ya esperaba cualquier cosa después de todo el delirio tan bien armado, con términos que no conozca pero eso no quiere decir que no me los imagine.
    Es una mezcla de cosas primitivas, evolucionadas, ultraevolucionadas, político-religiosas, poético-eróticas, ficcionadas y reales, y lo bueno es que tiene un hilo conductor esencial que es la bufanda. Y TODO EN TIEMPO FUTURO, que es un hallazgo literario.
    ¿¿¿Y ahora qué delirio se t va a ocurrir???
    Ah, y la bufanda vendría a ser…. la que nos abriga las palabras en la garganta para que permanezcan dormidas y no salgan para inquietar a las personas suceptibles.
    Cuento digno de los Kósquires. Martha


    artha Pensel
    septiembre 2nd, 2013