Kósquires

Al Filo de la Ciencia

por Fernando Rusquellas

.-UNO-

KA-HOS, LA DISPLICENTE

Desde la más eterna eternidad, Ka-Hos, la desordenada diosa de la Nada, dominaba la infinita infinitud.

Nada había que se distinguiera del resto de la Nada.

Tal era el desorden que nada podía hallarse en ningún lugar ya que en aquella interminable homogeneidad tampoco había lugares.

Al no haber objetos no existían distancias entre ellos.

No existía el espacio.

No había cambios ni movimientos.

No existía el tiempo.

Parecía imposible alterar aquella situación. La diosa, segura, dormía displicentemente.

De pronto la Nada entera se conmovió. Surgido de la propia Nada un misterioso Dios-Organizador terminó violentamente con el absolutismo de la Diosa. Creó el espacio separando las aguas de arriba de las aguas de abajo. Donde había frío y oscuridad hizo la luz y el calor. Puso en marcha el tiempo y los días siguieron a las noches y los años sucedieron a los años.

Los cambios parecían no terminar nunca.

El joven Dios había tomado efectivamente el mando y satisfecho, se regodeaba observando cada uno de sus éxitos. La atribulada Ka-Hos creyó llegado su fin y casi sin fuerzas ni esperanza imploró clemencia. Se apiadó el gran Dios y le asignó una modesta jubilación con los fondos provenientes de la Entropía, un impuesto a todos los cambios que se produjeran de allí en más y por toda la eternidad en el amplio territorio de sus universos.

-DOS-

ALEA, JUGADORA COPULSIVA

Cada día que pasaba aparecían nuevos e imprevistos cambios. Infinidad de partículas diferentes desplazándose constantemente reemplazaron la vacía uniformidad de la Nada. Las había pequeñas y cristalinas, otras eran grandes y fofas, algunas deformes, porosas, lisas, brillantes, sólidas, líquidas, gaseosas, incoloras o de los más variados colores.

Muy pocos son quienes conocen lo que sigue y los que lo conocen se guardan muy bien, por temor o por pudor, de divulgarlo. Dejando de lado su primitiva desicion de arreglárselas sólo, el Dios Taumaturgo creó a Alea, nombrándola Secretaria de la Casualidad para cumplir funciones que le parecieron de menor importancia. Alea resultó ser mucho más eficiente de lo esperado así que aquellas partículas primeras se mezclaron, agruparon o asociaron y chocando unas contra otras se soldaron y combinaron casualmente dando origen a partículas más grandes, complicadas y novedosas. Hubo algunas de ellas tan especiales, pero tan especiales que el mismo Artífice de la Creación, sorprendido, se detuvo para observarlas. No eran pasivas como las otras. Se mostraban irritables, cuando algo actuaba sobre ellas respondían activamente, como para anular la fuerza que las había estimulado, elaboraban respuestas cada vez más complejas. El resultado era siempre el mismo: anular el estímulo proveniente del ambiente.

El novato Creador de Universos (era éste el primero que creaba) encontró esto mucho más excitante que producir estrellas, sistemas planetarios galaxias y otras insulsas obras monumentales. En su entusiasmo decidió dedicar más tiempo y energías a esta imprevista, casual, derivación de su estricto proyecto original y con la impredecible colaboración de Alea cuidó, perfeccionó, complicó y multiplicó la variedad de las partículas respondedoras. Soplaba con amor cada nueva forma que salía de las maravillosas manos de Alea. Notó que esa característica definía algo nuevo, único y original (si hubiera podido patentarlo le habría llamado VIDA pero aún no se había creado la oficina de patentes).

-TRES-

EL PLACER

El entusiasmo del Creador no le impidió observar que al anular el estímulo que los había incomodado las partículas vivas se sosegaban, experimentaban algo muy agradable: experimentaban placer. (a pesar de de su enorme sabiduría ni se imaginó los problemas que habría de traerle este hecho en un futuro más o menos lejano). Fue así que los seres vivos iniciaron una especie de cacería de estímulos para repetir las experiencias placenteras de anularlos. Con esta finalidad tantearon y exploraron todo a su alrededor y con la permanente ayuda de Alea multiplicaron y especializaron sus partes receptoras de estímulos y percibieron calor, frío, luz, sonidos, moléculas químicas, etc.

Con estas nuevas y sofisticadas herramientas incrementaron su conocimiento del ambiente circundante y consecuentemente su autonomía de vida.

El aprendiz de Creador de Universos comenzó a preocuparse y con razón. Por confiar en su desprejuiciada secretaria y dejarse llevar por el entusiasmo había provocado una fenomenal reacción en cadena. Todavía estaba a tiempo de revertir las cosas pero la curiosidad por saber qué le deparaban las locas experiencias de Alea y la seguridad de ser Todopoderoso le hizo arriesgar soltando un poco más de hilo. Como suele pasar en estos casos la situación se le fue de las manos.

-CUATRO-

LA IMAGINACIÓN

Unos seres vivos de quienes nunca se hubiera esperado nada especial ampliaron inesperadamente (con la complicidad de la pícara Alea) su mecanismo de elaboración de respuestas. Las respuestas que generaron fueron las más absurdas que jamás se le hubiera ocurrido a nadie que se preciara de Organizador del Universo: desarrollaron la imaginación, descubrieron la agricultura, y buscando su colaboración trataron de influir sobre el resto de la Naturaleza de las maneras más diversas. Algunos intentaron enseñarle a la tierra cómo debía comportarse cuando enterraran semillas en ella y en la época de siembra toda la población acudía a las tierras dispuestas para sembrar y sobre ella se entregaban a una intensa e indiscriminada actividad sexual, otros, por el contrario imaginaron que la Naturaleza poseía una reserva de fecundidad limitada de modo que se abstenían del sexo para que toda esa capacidad se concentrara en el desarrollo de las semillas. Aunque el primero de los métodos era más divertido, ninguno de los dos resultó eficiente para mejorar el rendimiento de los cultivos.

Si bien fracasaban, estos primeros intentos de modificar el curso de los acontecimientos naturales fueron imaginativos y a veces hasta geniales. Formaban parte de la magia tribal, madre legítima de cuanto conocimiento surgiera de allí en más en esta parte del Universo.

Nuestros protagonistas observaron que ciertas plagas, sumadas a condiciones climáticas adversas eran responsables de sus fracasos pero no conocían ni su naturaleza ni su origen.

A falta de otra explicación más convincente imaginaron los mitos, modelos de la realidad que servían para explicar de alguna manera aceptable para ellos las situaciones a las que se veían expuestos, el principio de todo lo que se hallaba a su alrededor o su propio origen. Los atribuyeron a seres sobrenaturales muy poderosos a veces y no tanto otras, que gozaban haciendo maldades y trataron de sobornarlos para ponerlos de su lado entregándoles la vida de uno sus hijos, la de un inocente cabrito o las entradas para asistir a una danza ritual que suponían les encantaría.

Tampoco así resolvieron sus problemas pero los rituales repetidos mecánicamente miles de veces tranquilizaban los ánimos y los hacía sentir menos impotentes ante la adversidad.

Los mitos, fosilizados por el tiempo, sirvieron para identificar a los integrantes de un grupo, ordenar la sociedad, establecer reglas de comportamiento, reglas morales imitando a los héroes sobrenaturales que los inspiraron, instaurando costumbres perdurables.

Nacieron las religiones organizadas.

Si bien la función de explicar e influir sobre los fenómenos naturales había resultado un completo fracaso, los mitos contribuyeron eficazmente al desarrollo social

-CINCO-

MORDISQUEANDO EL FRUTO PROHIBIDO

Gracias a los repetidos juegos de Alea con las características de los seres vivos, sus mecanismos de elaboración de respuestas se volvieron día a día más y más complejos.

Acostumbrados a la contemplación pasiva, en silencio, aquellos personajes se dedicaron a observar cuidadosamente, se plantearon preguntas y sin más ayuda que sus propios y aceitados mecanismos de la razón elaboraron nuevas respuestas racionales.

Buscaban la Verdad. La Verdad única y absoluta.

Pensaron que los fenómenos físicos cuyos estímulos llegaban a sus sentidos eran tan sólo un reflejo de algo permanente, inmutable e inalcanzable que se hallaba más allá de la física; la concordancia de unos y otros sería la Verdad. Tanto discutieron acerca de qué cosa sería la Verdad que nunca llegaron a saberlo.

diferencia de sus antecesores no pretendieron modificar nada.

Su búsqueda estaba libre de toda intención práctica. Buscaban la Verdad por el sólo amor al conocimiento.

La Filosofía.

Construyeron modelos explicativos de enorme profundidad y exquisitez. Estudiaron las relaciones numéricas abstractas y las formas geométricas, los astros y los planetas, las plantas y los animales, el espíritu y la materia, la física y la metafísica…

Los modelos filosóficos se fosilizaron con el tiempo y convertidos en mitos racionales orientaron el conocimiento posterior potenciándolo a veces pero retrasándolo seriamente otras.

Pasó mucho tiempo sin que el pensamiento volviera a mostrarse fecundo e imaginativo.

Un día llegó en que renació el interés por el conocimiento. Nuevos pensadores revisaron aquellos modelos y repitieron y multiplicaron las observaciones de los hechos físicos y al relacionarlos entre sí descubrieron la posibilidad de predecir nuevos hechos: formularon hipótesis («si en este caso y en el otro las cosas se dieron así, en aquel también deberá suceder lo mismo», dijeron), Fue un resonante éxito (a veces). Cuando fallaban recibían las críticas de todo el mundo así que el paso siguiente consistió en demostrar a los incrédulos que la hipótesis inventada era válida y crearon artificialmente las condiciones para repetir la experiencia cuantas veces fuera necesario.

La experimentación sirvió para que las hipótesis fueran confirmadas o rechazadas.

Sólo les faltaba generalizar lo aprendido para transformarse en científicos; si en todos los casos sometidos a experimentación las cosas sucedían de determinada manera podrían afirmar que «siempre que se cumplan esas condiciones las cosas sucederán de esa manera». Será una predicción más válida que la hipótesis, habrá sido demostrada por muchas experiencias.

Será una Teoría.

Si la teoría fuera válida en todas las ocasiones podría arriesgarse que se trata de una Ley Universal.

No pudieron comer del fruto del árbol de la sabiduría mas gustaron de su savia, a veces dulce, a veces amarga, pero siempre alimenticia y reconfortante.

Habían diseñado el método científico: observación y planteo de un problema, imaginación de una hipótesis, experimentación, enunciación de una teoría y hasta de una ley universal…

La Ciencia, hijatorbellino de la Filosofía resultó un instumento idóneo no sólo para explicar la naturaleza sino para modifsolamente provecho de la sociedad.

Ciencia Aplicada y Tecnología.

La cantidad de conocimientos desbordó la capacidad de los científicos y debieron repartirse el trabajo: unos estudiaron las fuerzas físicas, otros la constitución de la materia, otros el fenómeno vital…pero los conmocimientos seguían multiplicándose y nuevas especializaciones vinieron a enriquecer con sus aportes el enorme bagaje de conocimientos.

-SEIS-

LA CIENCIA, MIRÁNDOSE EL OMBLIGO

Uno de los secretos para el decomunal desarrollo de la ciencia consistió en haber dejado de lado la búsqueda de La Verdad como entidad única y permanente y rompiendo con la tradición familiar, tomó por verdades provisorias las teorías sobre las que iría construyendo su edificio.

Las teorías científicas se transformaron en modernos mitos explicativos del origen y naturaleza de las cosas. La Verdad abandonó así el conflictivo reino de lo absoluto y puede ser reemplazada por otra cada vez que una nueva teoría adquiera validez científica.

Tanto se fraccionó la actividad científica que nadie sabía de los conocimientos adquiridos por los demás.

Absortos por el tobellino de la investigación los científicos se tornaron en técnicos y los que lograban salvarse poseían sólamente una pieza del gran rompecabezas del conocimiento.

La vieja Filosofía no aportaba nuevas nociones imaginativas.

La Sabiduría estaba nuevamente en peligro.

Después de un largo periplo lleno de aventuras y conquistas, abarrotada de tesoros incalculables, la Ciencia regresó triunfante a la casa materna aunque experimentando una seria crisis de identidad.

Rejuvenecida con los nuevos aportes, mamá Filosofía está recuperando su antigua lozanía y comenzó a revisar y elaborar el material disperso recientemente recibido.

«El zorro pierde el pelo pero no las mañas»: con su larga experiencia de dar vuelta las cosas sobre sí mismas para volver a mirarlas, la Filosofía entendió que esas verdades provisorias de la ciencia eran entidades subjetivas que se acercan asintóticamente (acercándose siempre pero sin alcanzarlo nunca) al mundo real, desconocido e incognoscible.

La Filosofía, como buena madre resultó ser incorregible: por darle «el negro de las uñas» se tomó hasta el codo. Si nada menos que la Verdad es subjetiva, también serán subjetivas las relaciones entre las cosas que llevaron a los científicos a encontrar y enunciar esa Verdad. No sólo las relaciones entre las cosas, la cosa en sí resultó ser subjetiva al no ser más que un reflejo de la realidad inducida por los estímulos.

El mundo de los fenómenos físicos seguía bajo el dominio de la Ciencia pero la realidad incognoscible pertenecía definitivamente a la metafísica.

La Ciencia, que siempre se había jactado de tener los pies sobre la tierra y trabajar sólamente con hechos concretos, encontró que su crisis de identidad había engordado sensiblemente. Sentía como si hubiera perdido su firmeza y estabilidad y abandonando su posición de rebeldía juvenil aceptó un consuelo Epistemológico.

La Ciencia, acostumbrada a pensar en todo lo demás se vio compelida a pensarse a sí misma. Notó que en cierto sentido comenzaba a parecerse a su madre Filosofía

Sin embargo, a pesar de su desilución había un ámbito que nadie podía quitarle: la Tecnología, donde era evidente que la Ciencia tenía poder casi absoluto para modificar a su antojo la realidad misma, sin que a nadie le importara si se la calificaba de física o metafísica ni de si la trataban de objetiva o subjetiva. Si alguien no lo cree que tome un avión, que trate sus heridas con un desinfectante de síntesis, que se vista con fibras sintéticas o que siembre semillas geneticamente mejoradas.

Pero cuando alguien es metido… mamá Filosofía tuvo algo que decir: que la Ciencia y la Tecnología no tenían derecho de modificar la Naturaleza tan despiadadamente, que dañarían irresponsablemente al medio ambiente, que las modificaciones genéticas artificiales echarían por tierra el maravilloso equilibrio que tanto tiempo y esmero le habían costado al Creador y a su incansable secretaria Alea, que desobedecían, en fin, los pactos de convivencia planteados por la Ética…

La Ciencia, ya madura, se vio obligada a comprender que la vuelta a casa y reencontrarse con sus orígenes le imponían nuevas y mayores responsabilidades.

Había dejado de ser independiente.

Ahora deberá atenerse a normas éticas, proteger el orden natural, no producir más cambios irreversibles que comprometan la continuidad de la vida. Al fin de cuentas la razón primera de su existencia había sido nada menos que producir respuestas más eficientes a los estímulos de medio y generar cambios que mejoraran las condiciones para la vida.

El compromiso es asegurar la felicidad de los seres vivos, de TODOS los seres vivos…

-SIETE-

BIBLIOGRAFÍA

(justificación elegante para evitar que toda la responsabilidad sobre el contenido recaiga sobre el autor)

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Comments

  1. MUY BUENO! Muy buena la conclusion!
    Me lleva a la reflexion de que deberiamos (como especie pensante, si tal cosa existe) la creacion de una Etica Objetiva, una etica que no este supeditada a los “usos y costumbres” una etica creada mediante los la ciencia y la tecnica.
    Un Abrazo


    Sergio A. Rusquellas
    abril 22nd, 2012